|
|
|
Duelo por el idioma Muchos inmigrantes sufren este duelo cuando viven en países que hablan otro idioma, muchas veces se siente un vacío al no poder decir todo lo que uno quiere , al no poder expresarse con total libertad, sucede también a los que han elegidos países de habla española pero los modismos y el sentido de lo que se dice es diferente , lo que conlleva a un distanciamiento con los autóctonos y un aislamiento del emigrado que provoca una depresión al no poder comunicarse. Este proceso se lo conoce como uno de los duelos de la inmigración. Como todo acontecimiento de la vida , la migración es una situación de cambio que no tan sólo da lugar a ganancias y beneficios sino que también comporta toda una serie de tensiones y pérdidas a las que se denominan "duelos" El duelo por la familia y los amigos , el duelo por el idioma el duelo por la cultura, el duelo por la tierra, el duelo por el estatus, el duelo por el contacto con el grupo étnico. Según experiencias de los emigrados , algunos días se despiertan de mal humor , esperando que los demás hablen su propia lengua , pero esto no ocurre porque no es un sueño del cual uno despierta , es una realidad y se cae en la frustración . El proceso de adaptación a una lengua nueva , que no es la nativa es muy difícil , en los primeros tiempos , uno hace un esfuerzo doble , porque traduce todo lo que escucha , esto provoca a veces una demora de reacción , o una perdida de interés por la conversación o muchas veces silencios por no encontrar las palabras con las que uno quiere expresarse , empeorando la situación cuando los demás preguntan porque no dices nada o quieren sacarte temas . Muchas veces se sufren dolores de cabeza y malestares por el esfuerzo realizado . Mas aun cuando la gente con la que se habla , no ha salido nunca a otros países y no se da cuenta que nosotros tenemos un largo camino ya recorrido , por distintos lugares y que existe otras formas de vivir y de ver las cosas fuera de sus fronteras . No todos nacimos con el carácter para ser inmigrantes , existe gente que nunca ha salido de sus 50 km a la redonda de donde ha nacido y solo tiene una visión muy corta de lo que sucede fuera de su espacio vital. Por este motivo no pueden comprender nuestra situación , porque no tienen la visión global que los viajeros han conseguido , el viajero deja abierta la posibilidad de la existencia de otras culturas, otros pensamientos y otras formas de vivir porque han sido testigos en su trayecto de esto , pero el sedentario solo conoce lo que tiene en frente y no pueden hablar del mismo modo , con el mismo código de comunicación. Deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta". Ulises en La Odisea La inmigración conlleva una enorme
cantidad de pérdidas. No siempre se analiza el fenómeno de la
inmigración desde una perspectiva individual, centrándose especialmente
en la persona, en los sufrimientos que comporta dejar el país de origen
e intentar integrarse en un país de acogida en ocasiones poco
hospitalario. El presente artículo pretende analizar este fenómeno desde
la perspectiva del duelo, el llamado "duelo migratorio". Se pretende
exponer la enorme complejidad del proceso de elaboración y los riesgos
de cronicidad que este tipo de duelo comporta. Junto con los aportes
teóricos de distintos autores se apuntan secuencias de narrativas de los
propios inmigrantes.
El presente artículo intenta abordar el
fenómeno de la inmigración desde una perspectiva micro social. En el
acercamiento a los movimientos migratorios, se observa que éstos han
sido ampliamente estudiados desde miradas muy distintas: economía,
demografía, derecho, estadística, empleo, pero pocas veces se
contempla en concreto al ser individual, a la persona. No siempre se
tienen en cuenta los sufrimientos, los temores, las pérdidas de cada
ser como ente individual. El acercamiento a la realidad del
inmigrante, desde el fenómeno del duelo migratorio, pretende hacer
visible los avatares de la persona en su proceso de adaptación, de
integración de lo nuevo que se adopta y de lo dejado atrás.
Este documento se inserta en el marco del estudio de las distintas modalidades de duelo que quien suscribe, lleva a cabo desde hace algunos años desde el ámbito profesional del Trabajo Social. En el contacto con personas que han sufrido pérdidas significativas y en el estudio de las distintas aportaciones teóricas sobre el duelo, he podido aprender lo difícil y complejo de este proceso de elaboración al cual estamos sometidos todos los seres humanos. En la realidad española apenas si hay estudios sobre este fenómeno que presenten datos concluyentes que inspiren, a su vez, el diseño de planes de acción y la puesta en marcha de servicios especializados (o sensibilizados) hacia este complejo proceso. Vale la pena destacar especialmente, las aportaciones de Joseba Achotegui médico-psiquiatra del SAPPIR (Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados); algunas de sus reflexiones están contenidas en este trabajo.
Los contenidos que a continuación se
exponen se han estructurado en dos partes: la primera aborda de manera
sintética los aspectos generales de los duelos. La segunda, presenta
las características del duelo migratorio, acompañadas éstas de
narrativas de personas inmigrantes de distintos países de América
Latina que han sufrido o sufren este tipo de duelo (1). Por último, al
final del trabajo se extraen conclusiones y propuestas de
intervención. El interés en hablar de dos situaciones de duelos
distintos estriba en la posibilidad de establecer una comparación
entre ambas, resaltar, sobre todo, la enorme complejidad del duelo
migratorio y sus dificultades de elaboración.
Al hablar de duelo migratorio, se utilizan
distintas denominaciones para hacer referencia a la pérdida que sufren
las personas que se ven abocadas a abandonar su país y a emigrar a
otro para buscar un futuro mejor: "Síndrome de Ulises", "duelo
migratorio", "mal del inmigrante", "síndrome del emigrante",
"morriña", "melancolía", "nostalgia del extranjero", "el bajón de
los seis meses", entre otros términos. Realmente este tipo de duelo
sería aplicable no sólo a situaciones de emigración motivadas por
precariedad económica y condiciones de subsistencia, sino también a
aquellas personas que tienen que salir del territorio donde habitan
por motivos de violencia, guerras, persecución. En todos los casos, a
los problemas inherentes al proceso migratorio (condiciones del
desplazamiento, precariedad, rechazo en el país de destino, etc.) se
suma la pérdida extraordinariamente significativa de los vínculos con
la tierra y con las gentes que les vieron crecer.
Este proceso de duelo ya fue descrito
en el siglo XVII por Harder y por Zwinger al ponerse en relación el
fenómeno migratorio con la nostalgia (2); técnicamente recibió
distintos nombres: "trastorno distímico", "depresión con
manifestaciones somáticas", "trastorno por somatización". Desde el
principio se observó esta nostalgia y desarraigo en situaciones
diversas: en soldados que tras prolongadas campañas militares sin
regresar a su país, se sumían en el decaimiento y la tristeza; o en
campesinos que migraban a las ciudades (Tizón, 1993). No es un
fenómeno nuevo, todo lo contrario, es tan antiguo como el hombre
mismo, en la medida que éste siempre se ha visto atrapado entre dos
pulsiones polarizadas: la necesidad-deseo de conocer-explorar nuevos
territorios y el deseo-necesidad de echar raíces y afincarse en los
territorios conocidos. En La Odisea, Ulises, el navegante, ya
expresa: "Deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el
día de mi vuelta". Tomando el nombre del mítico héroe, el término
"síndrome de Ulises" es una denominación particular empleada para
expresar el malestar, la desesperanza, el desánimo, la depresión y
el sufrimiento que sienten muchos inmigrantes por estar lejos de los
suyos.
En ocasiones el inmigrante sobredimensiona
e idealiza el país de origen, cultivando una forma errónea de
nostalgia como refugio y resistencia protectora
frente a las agresiones del nuevo medio. No se trata de una
conservación de las raíces, sino que el nostálgico retrasa la
reestructuración de su nueva vida tanto más cuanto más prolonga sus
duelos (duelo crónico).
Si las circunstancias de acogida son favorables - integración social y laboral -, la nostalgia de lo perdido se contrarresta con el logro de las metas muy esto ayuda en el proceso reestructurante. El individuo se siente dueño de su libertad y capaz de controlar su destino. Sin embargo, cuando se prolongan las incertidumbres, la inseguridad, la nostalgia aflora de manera más viva debilitando el proyecto de asentarse en una tierra que le es completamente ajena. El proyecto del regreso se hace más presente y el sufrimiento del día a día se hace más insoportable.
"Está es la segunda vez que estoy en
Europa, la primera sólo pude estar unos meses, no podía resistir estar
sin mis hijos, no podía". (Inmigrante dominicana)
Si para ningún duelo es recomendable el
olvido, ocurre lo mismo para el duelo migratorio. La
elaboración de los duelos se caracteriza por un equilibrio entre la
asimilación de lo nuevo y la reubicación de lo dejado atrás. Es un
proceso complejo de elaboración, de integración, no exento de dolor y
de sufrimiento.
El duelo migratorio no es un tipo de duelo único, sino que cada persona lo vive de manera distinta; influyen muchos factores: los recursos personales de cada cual, las redes sociales de apoyo, el nivel de integración social, las condiciones de vida, las condiciones dejadas atrás.
"Mientras mi cuñada Haydee tuvo que
regresar a su casa en Quito, yo aquí estoy, me quedo y me quedaré
mucho tiempo" (Inmigrante ecuatoriana)
Se han descrito una serie de etapas que
conlleva el proceso migratorio. Siguiendo a Sluzki (1979) señalamos
las siguientes: etapa preparatoria, momento de la migración, período
de asentamiento e integración, que incluyen la sobre compensación
(momentos de aparente adaptación) y descompensación (momentos de
crisis o desadaptación) y, finalmente, fenómenos transgeneracionales.
Por su parte, Tizón (1993:59) apunta otra clasificación muy afín:
preparación de la migración, momento o período de la migración,
período de asentamiento, seguido de una adaptación para poder llegar
a la integración.
(1) Se han empleado grupos de discusión,
entrevistas en profundidad e historias de vida para recoger la
sensibilidad y las narrativas de personas inmigrantes (Colombia,
Bolivia, Venezuela, República Dominicana, Perú, Ecuador, Chile)
afincadas en la ciudad de Sevilla (España). Dichos discursos se han
seleccionado e integrado en el texto junto a las características de
duelo migratorio descritas por Achotegui (2002, 2003); Boss (2001);
Tizón (1993) y Falicov (1999). El presente trabajo es parte extractada
de un trabajo mayor en proceso de elaboración que pretende recoger "la
narrativa de la personas inmigrantes en su proceso de elaboración del
duelo migratorio".
|